Valles Calchaquies, los tesoros del norte argentino

Esta enorme extensión que conforma las provincias de Catamarca, Tucumán y Salta, ofrece un panorama de paisajes sorprendentes, sinuosos caminos y coloridos cerros. En cada una de las pequeñas poblaciones que atraviesan los valles, los antepasados dejaron sus huellas plasmadas en la roca.
Santa María, pintoresco pueblo y "Capital de los Valles Calchaquíes", fue uno de los principales asentamientos de los milenarios indios yokaviles, y donde aún hoy se pueden encontrar restos de esa cultura.
La incomparable selva tucumana, de notable belleza paisajística enmarca una parte de los valles. Allí se encuentra Tafí del Valle, ubicada a 1.976 m sobre el nivel del mar y surcada por ríos, cascadas y rápidos; zona poblada hace milenios y en cuyos valles se encuentran restos arqueológicos de gran valor. Otra de las poblaciones es El Mollar, villa veraniega surcada por verdes valles. Amaicha del Valle, rodeada de coloridos cerros, es típica por su fiesta a la Pachamama (Madre Tierra), una expresión religiosa de la gente del noroeste.
En Cafayate, San Carlos, Angastaco, Molinos y Cachi, perduran las tradiciones hispanas en las costumbres, en el habla y en el arte, tanto en arquitectura como en imaginería.
Desde Cafayate, rodeada de viñas, donde se produce el famoso vino torrontés -blanco y frutado-, y por la ruta que discurre por la Quebrada de las Conchas, se pueden visitar además de los Valles Calchaquíes, el Parque Nacional Los Cardones, cuyo nombre proviene de un cactus gigante que los indígenas utilizaban para construir sus casas
Se trata de un circuito circular, con la posibilidad de iniciarse por la RN 68 (con destino a Cafayate) o la RP 33 (con destino a Cachi).
Si se toma la primer opción, todo el camino, llamado Quebrada de las Conchas, es un espectáculo que la naturaleza preparó durante siglos para no dejar de sorprender.
Al llegar a Molinos se puede visitar su Iglesia, El Criadero de Vicuñas Coquena y la Asociación de Artesanos San Pedro de Nolasco de los Molinos que se caracterizan por la confección de ponchos, telares, barracanes y alfombras que se asientan en la Finca Entre Ríos. Más adelante se llega a Seclantás, pueblo de trazado original con una bonita y esbelta iglesia que mantiene la construcción típica de los valles.
Ya en Cachi, centro turístico por excelencia del alto Valle Calchaquí se pueden visitar distintos sitios arqueológicos como La Paya y las Pailas. Todo el paisaje está dominado por el nevado del mismo nombre. Disfrutar de su Iglesia, visitar el excelente Museo Arqueológico, el Parque Temático “Todo lo Nuestro”, que exhibe las manifestaciones culturales de la zona y sus alrededores.
Otros poblados pintorescos de los Valles son Payogasta y La Poma donde se puede visitar Los Graneros, el Puente del Diablo y Campo Negro.
Hacia el norte (tomando RN 40) se pasa por Animaná y San Carlos, pueblos de una arquitectura doméstica colonial de gran belleza y apacible estilo de vida. El maravilloso camino sigue: después de pasar por la Quebrada de las Flechas, se llega a Angastaco con un paisaje enmarcado por medanales, viñedos y álamos.
De regreso a Salta (por RP 33) se atraviesa el Parque Nacional Los Cardones, atravesado por la “Recta del Tin Tin”. En la “Piedra de Molino”, un punto panorámico, comienza el descenso por la “Cuesta del Obispo” que zigzaguea cerros y quebradas, llegando al verde Valle Encantado. A través de la Quebrada de Escoipe se llega al Valle de Lerma, zona agrícola ganadera por excelencia y en su corazón la ciudad de Salta.
Este circuito puede unirse con el Circuito Andino (que recorre la Puna) a través de uno de los pasos carreteros más altos del mundo: el Abra del Acay. Por allí transita la RN 40 uniendo la localidad de la Poma con San Antonio de los Cobres. Otra opción es viajar desde las localidades de Tafí del Valle (Tucumán) y Santa María (Catamarca) por la RN40 hasta Cafayate.







